Untitled - Nicolas Alejandro
Bless yourself bleed
Caminaba de vuelta hacia mi habitación en Sydney, volvíamos a tener luna llena. La luna, siempre la luna. Quería contar algo aunque no sabía muy bien el que. Bajaba la calle mojada de las últimas gotas de lluvia y yo me dejaba arrastrar con ellas, podía respirar el humo del cigarrillo que exhalaba el tipo de más allá, y eso me gustaba. Sydney en aquella zona era una ciudad demasiado limpia. El aire era fresco, no había basura en la calle, el césped crecía abundante y rigurosamente cortado, la gente sonreía, las bajas maternales duraban un año, y todo parecía en orden. Supongo que en aquel lugar era todo extrañamente perfecto. Qué tontería ¿verdad? Divina providencia. Yo inspiraba ese humo sin rehuirlo y con placer, llenando mis pulmones de un aroma distinto, de una realidad distante, de un esto no va conmigo, de algo verdadero. Así me deslizaba en la noche tras algo que odiaba y sin entender demasiado bien porqué, sin saber que contar, bajo una de aquellas lunas que se abrigan con las últimas nubes de un cielo frío, despejado y claro, casi transparente.